Una de las situaciones mas difíciles de manejar en la sala de urgencias es la llegada de un quemado, después de una evaluación inicial rápida de la ubicación, extensión y causa de las heridas, un manejo expedito puede no solo aliviar de manera rápida la principal queja del paciente que es el dolor sino que permite disminuir las secuelas y la extensión de las lesiones del paciente.
Como se mencionó anteriormente, el manejo del dolor del paciente permite aliviar un poco la situación del mismo, de igual forma permite un ambiente un poco mas calmado que permita tomar decisiones de una manera mas certera. dicho manejo idealmente debería realizarse con un medicamento fuerte, la morfina es la primera opción para estos pacientes siempre que este disponible, en caso contrario se deberá recurrir a otros analgésicos tratando de evadir los AINES para evitar la falla renal.
El segundo paso, que debe realizarse de forma casi simultánea es una reposición rápida de líquidos, un bolo de alguna solución isotónica nos permite de manera rápida evitar que halla un empeoramiento del cuadro clínico del paciente según las zonas de lesión planteadas por Jackson.
Este inicio rápido nos permitirá tomarnos unos minutos para planear cuidadosamente el resto del manejo en la sala de urgencias.
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